La evaluación
La evaluación en el laboratorio de Tecnología
Se propone considerar a la evaluación como un proceso permanente, continuo y sistemático que permita al docente dar seguimiento al logro de los aprendizajes esperados, con base en criterios que le sirvan para seleccionar y recopilar evidencias sobre las actividades desarrolladas. De esta manera el docente puede identificar los avances y dificultades de los alumnos en su aprendizaje, a fin de retroalimentar el trabajo de éstos y su práctica docente, así como planear estrategias e implementar actividades que contribuyan a la mejora del proceso educativo.
De este modo, el docente establece criterios, es decir acciones (que implica el saber hacer con saber) y disposiciones concretas que los alumnos deben realizar para llevar a cabo una actividad u obtener un producto, lo esencial para definir los criterios, es tomar como referente los aprendizajes esperados. Es necesario que la evaluación se lleve a cabo de manera continua durante el desarrollo de las actividades que realicen los alumnos, e integre evidencias tales como:
ü Escritos sobre conclusiones de debates.
ü Reportes de investigación y visitas guiadas.
ü Resultados de entrevistas.
ü Mapas conceptuales.
ü Cuadros comparativos.
ü Prototipos.
ü Modelos.
ü Representaciones gráficas.
ü Informes técnicos de los proyectos, entre otros.
ü Así como aspectos relacionados con la capacidad que los alumnos poseen para:
o Trabajar en equipo y en grupo.
o Definir problemas técnicos y proponer alternativas de solución.
o Argumentar sus ideas.
o Buscar y seleccionar información.
o Planear y organizar procesos técnicos.
o Establecer las relaciones entre los componentes de un sistema.
o Tomar postura ante una situación.
o Proponer mejoras a procesos y productos, entre otros.
Como parte del proceso de evaluación los alumnos deben conocer los propósitos educativos, para construir sentido y significado de lo que se espera que ellos logren en las actividades que se realizan en el laboratorio de Tecnología. Con base en lo anterior los alumnos pueden identificar de manera individual y con sus pares los avances en sus aprendizajes; al igual que las dificultades enfrentadas y las fortalezas demostradas durante el desarrollo de procesos y en la elaboración de productos. Estos aspectos pueden utilizarse como insumos para la evaluación de la práctica docente, pues a través de éstas los maestros deben dar seguimiento a las estrategias y actividades didácticas implementadas, a fin de tomar decisiones para mejorarlas o proponer nuevas formas de intervención.
Es importante conocer distintas maneras de evaluar y utilizarlas con pertinencia según las características de los alumnos y sobre todo tomando en cuenta que la evaluación deberá distinguirse de una visión tradicional reducida a una “calificación”, más bien deberá considerarse como una herramienta de enseñanza y aprendizaje que se incluye en diversas etapas del proceso educativo y con un enfoque formativo.